Monseñor Valenzuela en Caacupé recuerda: “cuando los malvados gobiernan, la gente sufre”
En el corazón espiritual de Paraguay, la Basílica Menor de Caacupé se convirtió ayer en epicentro de un poderoso mensaje social y político, impartido por el obispo Ricardo Valenzuela durante la misa central por la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María y la Festividad de la Virgen de Caacupé.
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Ante una multitud de fieles y la presencia de destacadas autoridades, incluyendo al Presidente Santiago Peña, el obispo utilizó la figura de la Virgen María para enfatizar la importancia de la oración en distintos ámbitos de la vida social y política del país.
La homilía de Valenzuela, cargada de un mensaje social profundo, se centró inicialmente en la importancia de orar por la familia. Describió un escenario actual donde se percibe una pérdida de la autoridad y el respeto en el núcleo familiar, con padres y maestros sintiéndose desplazados en su rol. En este contexto, enfatizó la necesidad de la oración dentro del seno familiar como un instrumento de cambio y fortaleza para superar los desafíos.
Además, destacó la importancia de orar por los enfermos, recordando que en momentos de necesidad, la fe y la confianza en Dios son fundamentales para brindar apoyo y esperanza a quienes sufren. Esta parte de su mensaje resaltó la empatía y solidaridad como valores esenciales en la sociedad.
El punto más crítico y resonante de su discurso fue el llamado a orar por los gobernantes. Valenzuela subrayó la necesidad de que los líderes políticos sean iluminados por la sabiduría divina para promover la dignidad humana, la justicia, la paz y el bien común. Su mensaje fue un claro recordatorio de que la política debe estar al servicio de la gente y no al revés.

En lo que respecta a la educación, el obispo hizo eco de la preocupación generalizada por el bajo rendimiento educativo en Paraguay, reflejado en los informes de la OCDE.
Criticó la postergación y el olvido del sistema educativo, que perpetúa la pobreza y limita el progreso del país. Valenzuela apeló a la necesidad de una revisión profunda y un debate amplio sobre la ley de educación superior, resaltando su importancia en la historia educativa del país.
La parte más emotiva y contundente de su sermón fue la condena a la violencia contra las mujeres. Frente a un alarmante número de feminicidios, el obispo clamó por la protección y el respeto a las mujeres, condenando todo acto de violencia y pidiendo a la sociedad que no sea indiferente ante este grave problema.
Su mensaje fue un llamado a la acción para luchar por una sociedad más justa, donde las mujeres sean escuchadas, protegidas y valoradas.
La homilía de Valenzuela en Caacupé no fue solo un acto de fe, sino también un poderoso llamado a la reflexión y al cambio social. Instó a la comunidad a orar, no solo en busca de consuelo espiritual, sino también como una forma de buscar soluciones a los problemas sociales y políticos que enfrenta el país.
Fuente: Última Hora
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