En Caaguazú, niños cargan sillas para estudiar en una precaria escuelita con techo de zinc
En una pequeña comunidad Mbya Guaraní del departamento de Caaguazú, la educación se sostiene con esfuerzo y esperanza. Allí, 26 niños del asentamiento 21 de Abril cargan sus propias sillas cada día para poder estudiar en una improvisada escuelita con techo de zinc. Su maestro, Fredi Gernhoffer, viaja 45 kilómetros diarios para enseñarles, movido únicamente por vocación.
El docente, conocido en redes sociales como el “Alemán Caaguaceño”, ha visibilizado la realidad de sus alumnos a través de TikTok. En uno de sus videos más virales, se ve a los pequeños trasladando sus sillas, que guardan en sus casas por falta de infraestructura. La escena, tan dura como conmovedora, refleja la precariedad con la que estudian niños de primero a sexto grado.
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Días antes del Día del Niño, una universidad privada donó 30 pupitres, reemplazando los bancos de troncos que usaban hasta entonces. La noticia emocionó profundamente al profesor, quien no pudo contener las lágrimas al ver a sus alumnos sentarse, por primera vez, en sillas escolares adecuadas.
Gracias a la exposición en redes, compatriotas de distintos puntos del país han enviado donaciones: desde alimentos como leche y galletitas, hasta ladrillos para iniciar la construcción de aulas. “Un albañil incluso se ofreció a aportar su mano de obra para hacer una alisada”, contó Gernhoffer, agradecido por el gesto solidario.
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El camino hacia unas aulas dignas, sin embargo, sigue siendo largo. Aún faltan materiales básicos como varillas, cemento y pisos. El profesor lamenta que promesas oficiales de entrega de mobiliario nunca se hayan concretado, lo que lo llevó a buscar ayuda directa con instituciones privadas y ciudadanos solidarios.
A pesar de las carencias, lo que no falta en esta escuelita es entusiasmo. “Cuando escuchan mi moto, los niños ya gritan mi nombre. Eso es incomparable. Esa es mi felicidad”, asegura el maestro. Entre risas, juegos y sacrificios, los pequeños guerreros de Caaguazú siguen aprendiendo, demostrando que el deseo de estudiar puede más que cualquier obstáculo.
Fuente: EXTRA
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